Los híbridos
con resistencia a herbicidas agregan
valor a la Agricultura, al ofrecer un
beneficio económico a los productores.
En Maíz, su uso puede ayudar
a mejorar el control de malezas en el
cultivo, así como también
a reducir los costos de aplicación
de
fitosanitarios.
Los híbridos de Maíz
Clearfield fueron los primeros
cultivos resistentes a herbicidas en
ser introducidos en el noreste de USA.
El Maíz
Clearfield no fue desarrollado
mediante ingeniería genética,
ya que ningún gen ajeno a la
especie fue introducido en células
normales de maíz. Su desarrollo
fue mediante métodos
de cruzamiento comúnmente utilizados
para desarrollar
híbridos comerciales.
Los Maíces
Clearfield son variedades de
maíz a los que se les ha incorporado
genes que otorgan resistencia a ciertos
herbicidas del grupo de las imidazolinonas.
Estos genes fueron descubiertos en variedades
de maíces en la década
del ’70 por científicos
de la compañía American
Cyanamid, actualmente BASF, e introducidos
a híbridos comerciales empleando
técnicas de cultivo de células
y selección de cruzamientos,
sin afectar su potencial de rendimiento.
Células de embrión de
una planta de maíz, tratadas
con herbicidas imidazolinonas se examinan
cuidadosamente para identificar plantas
o células conteniendo genes resistentes
/ tolerantes. A partir de estas células
resistentes se genera una nueva planta,
similar a la original, resistente a
ciertos herbicidas del grupo de las
imidazolinonas.
Una vez obtenida esta planta, es necesario
incorporar a los cruzamientos el carácter
de resistencia para obtener híbridos
comerciales.
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Debido
a que no contienen material genético
introducido de otras especies, el Maíz
Clearfield no es considerado
como cultivo transgénico u organismo
genéticamente modificado (GMO).
Los Maíces Clearfield
no siendo transgénicos, son portadores
de una tecnología avanzada que
se traduce en claros beneficios para
el agricultor:

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